Lo que Jordan nos hizo sentir

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“86 a 85 en el marcador 35, 34, 33, 32 segundos. Balón para John Stockton, Stockton, Stockton con el balón, Stockton marcado por Wyatt Earp, ahí tenemos a John Stockton, Stooockton. Y vean ustedes el reloj, los segundos que quedan. Balón para Karl Malone, Karl Malone, Karl Malone (¡Jordan!, añade Antoni Daimiel). Ha sido Jordan (¡la robó Jordan!). ¡La ha robado Jordan, la ha robado Jordan, la ha robado Jordan, la ha robado Jordan! ¡Jordan! ¡Bienvenidos al vuelo número 23! ¡Aerolíneas Jordan! Jordan, Jooooordan (¡guau!) ¡Jordan, Jordan, Jooooooooooordan! (¡es él!). ¡Canasta, canasta, canasta, canasta de Michael! ¡Me llamo Michael, Michael Jordan! ¡Como James, James Bond! (Este Jordan me suena) […] ¡El sexto, el sexto, el sexto ha caído! ¡Chicago campeón! ¡El sexto anillo! ¡Extraordinario, sensacional! (Dios volvió a disfrazarse de jugador de baloncesto). ¡Qué bárbaro! 45 puntos en la anotación particular” así narraban Antoni Daimiel y el recordado Andrés Montes la final de la NBA de la temporada 97/98 que suponía el sexto anillo para los Bulls de Chicago.

Hoy se cumplen 20 años de la jugada maestra de Michael Jordan conocida como “The last shot”. La anterior afirmación habla por si sola. A todos nos sobran dedos en una mano para contar el número de deportistas que hacen que una jugada tenga un nombre propio y, por si fuera poco, un aniversario. Pero el 23 de los Bulls era capaz de esto y mucho más.

No hace falta destacar las cualidades de Michael Jordan sobre el parqué, esas todos las sabemos. Su grandeza perdura y se ve reflejada en sus comparaciones con jugadores que lo han superado en lo estadístico, como Lebron James o Kobe Bryant, pero no en lo emocional donde la mayoría de expertos y aficionados siguen considerando que el 23, de Chicago, ha sido el mejor jugador de baloncesto de la historia.

Tal vez tengan que pasar 20 años más para que este debate se termine. Pero lo que queda claro es que en dos décadas de baloncesto NBA nadie ha podido hacer sombra a lo que significó la figura de Michael Jordan dentro de la pista. Él nos enseñó el camino y el resto lo disfrutamos.

Por último, quisiera recordar una frase del propio Jordan que dice “algunas personas quieren que algo ocurra, otras sueñan con que pasara, otras hacen que suceda” y luego está él, que consiguió que el mejor sueño del baloncesto se convirtiera en realidad.

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